Circular Escéptica
LA JUSTICIA FRANCESA JUZGA POR ESTAFA A LA IGLESIA DE LA CIENCIOLOGÍA
Clasificado en: Religión, Recortes prensa
Hullin contra Hubbard. He aquí el duelo que se traen el juez instructor parisino y el fundador de cienciología. No está vivo Hubbard para despecharse. Aunque tampoco debe estar muerto, si aceptamos como verosímil la doctrina cienciológica de la inmortalidad y si convenimos que el emperador alienígena Xenu gobierna a humanos y extraterrestres.
El juez instructor Hullin evita enfrascarse hoy en las cuestiones trascendentales. No discute la existencia de Xenu, ni le interesa la connivencia marciano-terrenal. Sí discute, verbigracia, la eficacia del «electrómetro», sobrenombre de un artilugio que sirve para medir la carga mental y que le fue prescrito a uno de los adeptos a cambio de 5.000 euros.
La víctima está hoy entre los acusadores. Otros ex miembros de cienciología se habían adherido a la causa de Hullin, pero se han ido desengañando porque la propia cienciología les ha ofrecido estímulos, razones y acuerdos económicos, tal como señala la prensa francesa.
Semejante «espantá» debilita el músculo de las acusaciones, aunque Hullin está convencido de que los supuestos delitos de banda organizada, estafa, extorsión y ejercicio ilícito de la medicina implicarán la disolución de la secta, tal como está considerada al norte de los Pirineos.
Se espera la primera decisión judicial el 10 de junio. Poco tiempo, considerando los diez años que Hullin lleva persiguiendo a los cienciólogos franceses. Les acusa de aprovecharse de las almas descarriadas. También les reprocha dañar sus cuerpos con productos farmacológicos dañinos.
«Estamos delante de casos evidentes de manipulación de víctimas vulnerables, manipuladas, condicionadas, estafadas. No me interesa si es una religión o una secta. Me importan los delitos. Y los hay muy graves», sostiene el juez Hullin a propósito de la cienciología francesa.
Vigilancia policial y judicial
El proceso se ha abierto a las 14.00 horas en el Tribunal Correccional de París. Tres magistrados deberán pronunciarse a propósito de las reclamaciones de Hullin y de las objeciones de los cienciólogos, que se dicen coralmente víctimas de una encarnizada campaña de desprestigio y de acoso.
No es una mera alusión al juez instructor. También se refieren a las asociaciones gubernamental y civil que se encargan de vigilar a las sectas. Para sostenerlas, pronto se les va a sumar una célula antisectas de la policía judicial, toda vez que las cuestiones del culto y sus hipotéticas desviaciones dependen en Francia del Ministerio del Interior.
El contexto no favorece a cienciología. Tampoco lo hace que se le haya acusado como «persona moral», más allá de que siete de sus miembros se expongan a penas de cárcel y a ejemplares sanciones económicas.
<http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/25 ... 00.html>
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