Circular Escéptica
¡POLTERGEIST! DESTELLOS MISTERIOSOS EN UNA NOCHE TENEBROSA
Clasificado en: Poltergeist, Escepticismo
En ocasiones se dice que, como los fenómenos paranormales son de naturaleza «elusiva», «esquiva»... eso dificulta prácticamente en su totalidad que dichos sucesos puedan «ser estudiados por la ciencia» y, por tanto (¿por tanto?) tenemos que abrazar hipótesis sobrenaturales para darles una explicación.
Pero... ¿Es esto realmente cierto? ¿No se puede investigar de manera crítica por qué se ha producido un suceso, en apariencia, «esquivo», «aleatorio»?
Sí se puede. Porque, de hecho, que uno mismo no sea capaz de encontrar la explicación a un suceso, no significa, automáticamente, que dicho suceso no tenga explicación. Sólo significa que uno mismo no ha sido capaz de explicarlo.
Eso mismo me estaba sucediendo con un fenómeno que se daba en mi casa. Era incapaz de encontrar una explicación satisfactoria. ¿Significaba eso que había «entidades» de origen desconocido que lo provocaran? No. Únicamente significaba que yo no era capaz de explicar por qué sucedía. Hasta hace pocas noches: el evento «elusivo» volvió a darse y, por fin, «lo cacé».
¿Qué fue lo que sucedió?
Al igual que la vez anterior <http://circular.circuloesceptico.org/ind ... ?art=26>, empezaré por el relato breve. ¿Por qué? Para destacar, al igual que en la otra ocasión, la poca información con la que contamos cuando alguien nos narra alguna experiencia que ha vivido y que no sabe como explicar:
«Me fui a dormir. Al tumbarme en la cama y girarme hacia la pared, un destello, como un relámpago, se reflejó en ella. Pero... ¡no hay ventanas que puedan iluminar dicha pared!»
¿Verdad que suena «misterioso»? ¡Un destello que se refleja en una pared escondida de las ventanas! Pero, de nuevo, voy a desilusionar a muchos, y explicarles lo que hice a continuación: encontrar el origen del misterio. Un origen que, cabezota la realidad ella, volvió a ser bastante natural.
Me levanté con una lamparita pequeña en la mano, alumbrando la casa, contemplando la posibilidad de que alguien hubiera entrado sigilosamente. Recorrí toda la casa, pero no había nadie más. De repente, otro destello en la pared. «Espera un momento», me dije...
«¿Qué acabas de hacer?»: alumbrar un farolito en el hueco de la escalera, con «una especie de espejito» detrás. La bombilla había reaccionado a esa luz, produciendo un destello que, por acción del espejo, se reflejó en la pared. La pared está «escondida» de las ventanas, pero no del farolito. Sobre el farolito incide, directamente, luz que entra por las ventanas. Lo único que nos falta, el «detalle del que no nos acordamos», es que esos destellos, invariablemente, se habían producido en noches de tormenta. ¡Y seguramente también de día! Pero de día no había nadie para darse cuenta.
Ahora todo cobra más sentido: la bombilla puede cargarse cuando hay tormenta, de manera que, con luz incidiendo o sin ella, «chisporrotea», emitiendo unos breves destellos (lo comprobé una vez supe el origen). Estos destellos se reflejan en el espejo, que envía la luz a la pared «escondida». Igualmente, si la luz provocada por algún rayo entra por la ventana que sí da directamente al farolito, esa luz incide en el espejo... que de nuevo la envía a la «pared misteriosa».
Y con eso, una vez más, se resolvió el misterio.
Así, lector, cabría preguntarse de nuevo... ¿Qué nos quieren decir los vendedores de misterios cuando nos presentan casos «inexplicables»? Mi experiencia me dice, una vez más, «que no se han preocupado en investigar lo que de verdad lo ha provocado».
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